Te encontraré a ratos, entre noches, entre sentimientos; te encontraré alejados de lo mundano del azar y de lo complicado del ser – cuando leí esas palabras, gravadas hace siglos en el metal voltee a ver la destrucción de la ciudad, los trozos de concreto continuaban desmoronándose tras la falta de cuidado y atención.
-Es un reflejo de tu corazón- mencionaste nostálgica, sentada en una roca, jugando con un pequeño brote de pasto, casi ignorando la profundidad y exactitud que llevaban tus palabras.
Mi mente ignoraba si era aquella destrucción a lo que te referías, o quizá al pasaje de civilizaciones pasadas. Te levantaste e iniciaste tu caminar hacia las entrañas de la ciudad, hacia aquellos edificios en ruinas. Yo aún no estaba decidido a seguir tu camino – era demasiado arriesgado y había una ruta que consideraba más segura.
-Así es el amor, un camino hacia una destrucción segura, no sabes cuándo va a llegar, pero una vez que te internas en la ciudad tienes que estar cuidando cada paso.
A pesar de que te alejabas tus palabras continuaban sonando tan fuerte como si te encontraras a mi lado. Ni siquiera el ruido del caos, las explosiones masivas y los escombros haciéndose polvo podían superar tu murmullo.
Seguiste caminando hasta que sólo pude observar tu silueta entrando a la ciudad. Creo que sigo esperando a que alguien me indique el camino para llegar a algún lado…quizá junto a ti.
Entrando a la ciudad
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