Entre la nieve

Tomé mi portafolio para volver a repasar el discurso del presidente y dejar afinados los detalles. No me gustaba dejar ninguna palabra al azar. Era la primera vez que mi hermano me acompañaba a una presentación pública. A pesar de que él estaba tomando un enfoque más hacia la psicología me sentía con la responsabilidad de mostrarle cuánto del partido habíamos podido construir desde el área de comunicación. Este viaje le serviría como créditos para la universidad. Necesitaba elegir a qué rama del partido iba a pertenecer y, a falta de un padre, era la obligación del hermano mayor dotarle de las posibilidades que ofrecía el sistema. Mientras Gabriela veía el despliegue del operativo a través de la ventana, seguía observando mis movimientos con cuidado.

-Siempre te obsesionas por estas cosas, lo has revisado desde que salimos del DF, creo que es suficiente con lo que has escrito.

-Tu siempre eestás obsesionada con la seguirdad, incluso en un pueblo en donde no hay ningun tipo de agresión desde hace más de veinte años.

-De que haga bien mi trabajo dependen las vidas de varios funcionarios. Respondió elevando la voz.

-Y de mi trabajo depende el que tu no tengas trabajo. No es fácil mantener a una población tranquila sólo con palabras.

Viajar con Gabriela era siempre un reto, parecía que nunca estaba conforme con su trabajo, a pesar de ello, era la mejor agente que tenía el buró. Lo único que le impedía ser la enconrgada de la seguridad era su corta edad. Ambos habíamos llegado a la cúspide de nuestra carrera muy rápido, quizá demasiado, no habíamos cumplido treinta aún y realizábamos las funciones que a otras personas les llevaba toda una vida de carrera alcanzar. Es por ello que nos identificábamos, sabíamos lo que pensaban de nosotros y las envídias dentro de nuestro grupo de colaboradores. Sí, teníamos personalidades muy distintas, pero, en el fondo, comprendíamos el sacrificio que nos había tomado tener nuestros puestos.

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Balance ejecutivo a finales de 2011

Quizá el mayor defecto del crecer sea perder la ilusión de hacerlo – un año más llega a su fin y, en retrospectiva 2011 fue un buen año, así como han sido los 2011 años cristianos que han pasado en el mundo. De forma ejecutiva no hay nada que escribir, no hay novedades en el frente – simplemente el mundo se mantiene girando a 30km/seg y llegó a un punto en donde, por convenciones sociales, hemos llegado a una nueva elípsis.

No se confunda amable lector: la falta de noticias no son malas noticias. Eventos hubieron muchos – efectos de los mismos sobre la civilización y sobre nuestra interacción social, política, cultural y evolutiva, estará por verse. Después de todo – nosotros estamos haciendo la historia – nosotros la escribimos con cada 24 hrs. que vivimos – aunque algunos tratemos de vivir un poco más de eso.2012 puede ser el momento en donde finalmente pueda encontrar la manera de extender esos cuantos minutos que me faltan para vivir la vida al máximo – si alguno los encuentra perdidos en un cajón o en algún reloj, apreciaría mucho que me los compartiera.

Creo que 2011 también me trajo una mejor comprensión de lo que ustedes están haciendo de sus redes sociales – Facebook, Twitter, Tumblr, Blogs, Podcasts – finalmente estoy viendo que la gente está llegando a usarlas de manera adecuada, y por esto me refiero a la forma en la que a ustedes les de la gana usarlas – incluso cuando eso significa poner mensajes melosos de Navidad y Año Nuevo por todos los muros de las personas. Ciertamente consideraré a este 2011 un año marcado por la tecnología – nada tiene que ver que hubieron cerca de 5 fechas en las que todos se emocionaban por la repetición de los números en la notación del día.

Desde mi trinchera:

El amor es mucho – por el mundo.

El amor romántico sigue perdido en acción.

Mi cerebro sigue hecho una maraña de pensamientos adolescentes.

La gente a mi alrededor está creciendo y yo no quiero.

Mis responsabilidades son las mismas: las que quiero.

Mi cama me continúa reclamando que hayan cuerpos ajenos al mío en ella.

Tengo colcha nueva de Phineas & Ferb.

Aprendí a bailar salsa y tango.

Sigo sin saber cómo duplicar mis personalidades para que hagan cosas útiles, no sólo molestar con voces que, muchas veces se contradicen.

Mi novela sigue en el limbo.

Primer año que amanezco desempleado.

Así me siento en este momento – recordando un poco a “La historia sin Fin” en donde la Nada estaba a punto de destruir Fantasía. Hoy por hoy en esto estamos luchando contra la Nada – aún cuando todos nosotros, dentro de mi, sabemos que la Nada es la presencia de una cantidad infinita de posibilidades.

¡Venga 2012, vámos a golpearnos con ganas! – y si el mundo llega a su fin – ya lo relataré en mis “Crónicas del fin del mundo” a iniciarse en este espacio – como anexo a mi novela.

¡Mucha luz!

 

 

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Entre puertos y corazones

Recorrí tu cama, recorrí tus besos y luego bailábamos, desnudos ante una luna llena celosa de nuestra liberación. Viajábamos de puerto a puerto, sin miedo a las corrientes.

Y ahí pasábamos los meses, olvidándonos del río, olvidábamos el corazón, dejábamos guardados sentimientos en un cajón.

Y hoy te vi en mi sueño,  alejándote con dos remos prestados, ya no mirabas atrás, no entendías que mi corazón iba en tu bote.

Y cada noche, cada cama, me engañaba con la misma ilusión: que al despertar fueras tú a mi lado y siguiéramos jugando con corazones día a día.

Y cada noche, cada luna, te buscaba entre espejos, para descubrir que seguía siendo yo el que estaba perdido, para entender que estabas aún lejos.

Así que emprendí una búsqueda, parando en todos los puertos, tratando de alcanzar tu viaje, tratando de mantener la ilusión de regresarte a mis brazos.

Partí de cada lugar,  de cada cama, con una nueva historia, con otra excusa más para encontrarte y mientras tanto dejaba halos de soledades, tristezas reunidas.

En mi viaje jugaba el mismo juego de desapego, de olvidarme en otras personas, de mirarme a un espejo pensando que yo era ella, pero el reflejo no era el tuyo ni el nuestro.

Y cada noche, cada cama, me engañaba con la misma ilusión: que al despertar fueras tú a mi lado y siguiéramos jugando con corazones día a día.

Y cada noche, cada luna, te buscaba entre espejos, para descubrir que seguía siendo yo el que estaba perdido, para entender que estabas aún lejos.

Perdí mi corazón en un río, perdí en el juego contra ti, sólo finjo que te olvido, sólo pretendo haber dejado, mi corazón en una balsa.

Te encontré varada en el primer puerto que nos conocimos, no me reconociste, ni mi reflejo en el espejo, ni mi beso en tu mejilla.

Ahí estaba el cajón en donde habías escondido mi corazón,y ahí estabas tu, reflejándote en otros brazos, viajando hacia otros caminos.

Cuando abrí la caja, el espejo me reflejó vacío, no te vi a ti o a mí, sólo los miles de pedazos que fui dejando en cada puerto, con alguien más, que no eras tu.

Y así regresé a cada puerto, a cada cama, buscando un trozo de corazón, que perdí en un juego, que dejé en un cajón, debajo de alguna almohada, entre sábanas y besos.

Y cada noche, cada luna, te buscaba entre espejos, para descubrir que seguía siendo yo el que estaba perdido, para entender que estabas aún lejos.

Perdí mi corazón en un río, lo perdí en varios puertos, fingiendo que no lo siento, pretendiendo haber dejado mi corazón en una balsa.

 

 

 

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Some words for an unwritten song

When I’m gone you’ll not notice that I’m missing, you’ll just see an empty space where I was supposed to be, you might feel the cold, but you’ll not remember. That’s how I’m likely to live: leaving

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Frases que atormentan mi semana

- no eres invulnerable
- como saber si mientes
- te ocultas detrás del trabajo
- no vas a ser lo que quieres ser
- no estas listo para tener una relación
- seguimos siendo amigos
- nada va a cambiar
- si dejo de moverme, muero

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Entrando a la ciudad

Te encontraré a ratos, entre noches, entre sentimientos; te encontraré alejados de lo mundano del azar y de lo complicado del ser – cuando leí esas palabras, gravadas hace siglos en el metal voltee a ver la destrucción de la ciudad, los trozos de concreto continuaban desmoronándose tras la falta de cuidado y atención.
-Es un reflejo de tu corazón- mencionaste nostálgica, sentada en una roca, jugando con un pequeño brote de pasto, casi ignorando la profundidad y exactitud que llevaban tus palabras.
Mi mente ignoraba si era aquella destrucción a lo que te referías, o quizá al pasaje de civilizaciones pasadas. Te levantaste e iniciaste tu caminar hacia las entrañas de la ciudad, hacia aquellos edificios en ruinas. Yo aún no estaba decidido a seguir tu camino – era demasiado arriesgado y había una ruta que consideraba más segura.
-Así es el amor, un camino hacia una destrucción segura, no sabes cuándo va a llegar, pero una vez que te internas en la ciudad tienes que estar cuidando cada paso.
A pesar de que te alejabas tus palabras continuaban sonando tan fuerte como si te encontraras a mi lado. Ni siquiera el ruido del caos, las explosiones masivas y los escombros haciéndose polvo podían superar tu murmullo.
Seguiste caminando hasta que sólo pude observar tu silueta entrando a la ciudad. Creo que sigo esperando a que alguien me indique el camino para llegar a algún lado…quizá junto a ti.

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Tengo que aprender a ser Dios: Un Dios de la madera

Hoy la mesa de mi escritorio sufrió un accidente, unas tijeras hicieron un agujero en ella. Desde en la mañana me he estado fijando en cómo el corte transversal no crece, no se anima, no se mueve. Se lastimó desde el barniz, hasta un poco más de la madera de la que está hecha. No fue muy profundo el corte, no lo suficiente como para que sangrara, no lo suficiente como para que hubiese un ruido de serruchos cortando, va y viene, para penetrar la coraza, simplemente un rayón que llega a quedar marcado por quién sabe cuánto tiempo, hasta que alguien decida pintarla o recubrirla. Lo que no saben es que dentro de ese hoyo, hoy se inició una civilización.
No hicieron falta muchos años para que pasara, fue cuestión de horas en lo que me levantaba de mi lugar para ir por un café. Cuando regresé escuché ruidos desconocidos, anormales, distintos a los que hace el parque al que miro por la ventana cuando deseo escapar. Los sonidos no eran de autos, ni de perros, ni del vendedor de tamales que pasa, religiosamente a las 5:35 de la tarde para ver si alguno de los oficinistas variados le compra su producto. Este ruido era una multitud, un caos, una romería.
Tardé varios minutos en identificar la procedencia de tal estridencia. Buscaba en cada aparato de comunicación que porto (para el lector interesado, son tres, los habituales, a veces hay que sumar una lap top y una tableta, irónicamente no me comunico seguido con nadie). Me levanté, giré, hice muecas, desconecté el teléfono, cerré mi ventana e incluso pensé que ya había perdido la razón por varias noches sin dormir. Ya me había hartado de buscar y en mi desesperación le propiné un golpe a la tabla de madera. Los bordes aún estaban ásperos, un poco de polvo salió del espacio en cuestión, mientras que unas cuantas partículas cayeron para llenar el hueco. Hubo un silencio momentáneo, hasta que el aserrín se asentó. Hubieron cantos repetitivos, odas, música elevándose, una vez más el sonido inundaba mi oficina. El ruido no era muy fuerte, sonaba eco distante, no más alto que susurros. Tuve que acercar mi oido a la madera para comprender que ahí, dentro de ese pequeño agujero había nacido una civilización que me adoraba como su Dios y creador.

Es extraño jugar las veces de Dios, quizá por eso el mundo esté tan jodido, Dios escucha todo, pero todos los ruidos son tan distantes que cuesta trabajo comprender lo que solicitamos. Yo, como Dios primerizo, no sabía si estaban pidiendo que los ayudara o que terminara con su sufrimiento; si querían que les enviara agua o temían por los grandes pedazos de madera que les habían caido. Realicé unos cálculos rápidos del tamaño que podrían tener estos pequeños individuos y su proporción con las astillas de madera que habían caído en sus hogares. Creo que para ellos esto significó que 1/3 de su población fuese devastada por polvo cósmico, que, debido al fuego que tenían encendido para alimentarse, había generado incendios forestales y había quemado miles de hectáreas (proporcionales) para ellos. Quise comparar mi relación con ellos a aquella de Gulliver y los Liliputienses, pero fue imposible. En la historia, los pequeños individuos veían a Gulliver como una amenaza franqueable, para los habitantes de mi mesa era una deidad y me temían como tal (afortunadamente no habían alcanzado la postmodernidad, como para matar a Dios).

Hoy amanecí con una responsabilidad distinta a la de otros días: tengo que aprender a ser Dios.

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Amor en noche de viernes

Esto del amor se esparce como una enfermedad, o quizá sea la enfermedad la que está provocadno que el amor se genere.
Fase 1: Naúsea
Fase 2: Sufrimiento y dolor
Fase 3: Analgesia
Fase 4: Hipertrofia de la estúpida quijada que deja la sonriza fija
Fase 5: Hiperventilaciones y descarga de fluidos entre sábanas
Fase 6: Pérdida de la rigidez facial
Fase 7: Dolor
Fase 8: Nausea
Fase 9: Fin de la enfermedad
No sé por qué la gente decide seguir infectándose.

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Química diversa

Amor químico

Que pasa en mi cuerpo
Sublimaciones extensas
Reacción instintiva de moléculas
Moviéndose a tu paso

Que le pasa a mi organismo
Cuando una sinopsis de reacciones
Me dan la razón
Del sentirme como me siento

Que pasa cuando te espero
Mido cuidadosamente, planeo, comparo
Para que al mismo tiempo entienda
Que es un sentimiento

Que pasaría si te olvidara
Dejándote tras reacciones químicas
Para no verte más
Uniendo una a una para dejarte.

Que pasaría si ya no te viera
Por ácidos que corroen mi mente
Tras de miles de partículas de agua
Poniendo barreras visibles

Que pasaría si mi química
Practicándola día tras día
No sirviese cuando trata de
decantar, desprender, desligar, reducir o vaporizar
Sentimientos eternos.

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Necesito un exorcista

El consenso general me ha llevado a pensar que la única solución es el exorcismo. Los demonios han decidido tomar todas las esquinas y ahora el subterfugio ya no les esta funcionando. Lo único que han hecho los años es acentuar la figura de cada uno de los pequeños habitantes dentro de mi.
Parece que lo único que reconocen las personas que observan mi vacío es un abismo que los voltea a ver con la misma vehemencia con la que el observador fija la mirada. Lo único que hace especial a mi vacío, y lo diferencia de todos los demás pozos a los que he observado, es que el mío no esta listo para llenarse, solo para absorber y quedarse inmóvil y estático por siempre.
Quizá por eso siempre tenga que estar en movimiento….mi vacío me absorbe cuando me detengo….
Necesito a alguien que quiera deshacerse de mis demonios, con el claro riesgo de que me perdería en el proceso….

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